Florentino Felgueroso, uno de los promotores del Manifiesto de los 100 (el manifiesto de reforma laboral firmada por 100 de los mejores economistas de España) nos manda una respuesta a las críticas de los promotores del contra-Manifiesto de los 700 (un grupo de “profesores universitarios y profesionales -abogados, psicólogos, sociólogos y economistas”) en EPN del domingo pasado a nuestras propuestas de reforma laboral. A la espera tensa de lo que salga hoy sobre reforma laboral del Consejo de Ministros, aquí va el post. Es algo técnico, destinado a los interesados en la reforma laboral, pero muy informativo. Los menos interesados en este tema pueden leer el excelente chat online de Sara de la Rica, promotora también del manifiesto, explicando la necesidad de la reforma.
No tan elemental queridos Sherlocks
Florentino Felgueroso
En El País de los Negocios de este domingo, habréis podido leer una serie de artículos sobre reforma laboral. El primero y el tercero son resúmenes del ebook sobre la “Propuesta para Reactivación Laboral en España”, el segundo y el cuarto son de promotores y firmantes del “Manifiesto de los 700”. En el último, nos acusan, citando a Sherlock Holmes, de “diseñar teorías antes de tener datos” y “torcer los hechos para acomodar las teorías, en vez de acomodar las teorías a los hechos”. ¿En qué basan esta acusación? En que consideran que no hemos tenido en cuenta un par de datos básicos que demuestran, según ellos, que no es caro despedir en España. Éste ha pasado a ser el argumento principal de la parte orgánica (véase también El País del 30 de noviembre), merece la pena dedicarle un post, a ver si zanjamos el tema de una vez.
Se apoyan en dos pistas:
- Primera pista, que se han contratado muchos millones de personas con contratos indefinidos (articulo 4) y se han despedido otros tantos, tanto en este momento de crisis como en la época de bonanza (articulo 2 y 4).
- Segunda pista que nuestras empresas gastan muy poco en despidos: 1.15% del coste laboral total bruto en 2008 (artículo 2)
Concluyen des estas pistas que (1) En España, no resulta caro despedir a los trabajadores indefinidos y (2) La causa del aumento masivo del número de despidos fue la aprobación de Ley 45/2002 “que facilitó el despido sin causa y abarató de forma muy considerable el coste efectivo del despido en España” (artículo “2” y 4)
Pues bien. En mi opinión, interpretan mal los datos.
La segunda pista debería caer por si misma. Primero, por efecto composición, el coste de despido nulo o simbólico de los trabajadores temporales rebaja sustancialmente el coste de ajuste de las empresas. Segundo, aunque todos los despidos fueran de indefinidos, unos bajos gastos en indemnizaciones también pueden ser un indicador de que los costes de despido son altos: al sobre-proteger a los trabajadores de más antigüedad, los despidos se concentran aún más a los trabajadores recién entrados en la empresas. Si despedir a alguien costara 1m de euros, no se despediría a nadie (tampoco se contrataría) y el coste sería reducido. En consecuencia, si en lugar de despedir a los que sólo lleven dos años despidiéramos a los que llevan veinte, algo ahorraríamos en salario, pero el gasto en despido se multiplicaría por más 10, dado que además, estos últimos, tienen contratos con indemnizaciones por año de servicio mayores que los primeros. El siguiente gráfico que muestra los efectos de la crisis sobre el empleo por edades es bastante ilustrativo de la desigualdad en los niveles de protección y de la aplicación de regla del Last in First Out en España y en algunos países de nuestro entorno.
Gráfico 1: Proporción de personas que han perdido su empleo como resultado de la crisis económica para cada grupo de edad (hasta mayo/junio de 2009, población de 16-64 años)
Fuente: Eurobarómetro (mayo/junio 2009) (Dolado, Felgueroso & Jansen)
En cuanto a la primera pista, nada apunta a que el aumento del flujo de creación y destrucción de empleo indefinido se deba a un supuesto abaratamiento “considerable” de los costes de despido como consecuencia de la Ley 45/2002.
El número de contratos indefinidos firmados anualmente se multiplicó por 6 entre el año 1996 y el máximo alcanzado en 2007. Este aumento coincide con la reforma del año 1997, en el que se introdujeron los contratos indefinidos de fomento del empleo (los de 33 días de indemnización por año de servicio) y, sobre todo, con la que se inició un período ya largo de programas de incentivos a la contratación indefinida. El gasto en subvenciones al empleo (bonificación a la Seguridad Social, pero también subvenciones directas regionales) pasó del 0,08%del PIB en 1996 hasta llegar al 0,32% en el 2007. Sólo para el 2010, entre los gastos previstos del Servicio Público de Empleo Estatal, las bonificaciones a para fomentar el “empleo estable” se llevan unos 2.800 millones de euros (el doble que para la formación a empleados).
José Ignacio García Pérez resume muy bien la evidencia disponible sobre los efectos de estas subvenciones: (1) ningún efecto significativo sobre la estabilidad en el empleo de sus beneficiarios; (2) mayores tasas de despido que los indefinidos bonificados con similares características: “este tipo de política ha aumentado la rotación de los trabajadores indefinidos”. Una explicación probable es que este aumento de los flujos de creación y destrucción de empleo indefinido se asocie con un emparejamiento erróneo trabajador empresa que se rompa al finalizar la subvención o simplemente que las subvenciones conllevan una gran pérdida de eficiencia, ya que se gastan en trabajos temporales encubiertos bajo la piel de un contrato indefinido de corta duración.
En línea con esta evidencia, el Gráfico 2 también parece mostrar que puede existir una relación directa entre los despidos de indefinidos y la finalización de los períodos de cobro de las subvenciones. Se presenta la evolución de la tasa de despido de los asalariados indefinidos y el porcentaje de gasto en subvenciones al empleo sobre el PIB que se produjo tres años antes (las subvenciones tenían por lo general una duración de dos años, hasta la reforma del 2006 en la que pasaron a ser de cuatro años de duración).
La tasa de despidos cambia de tendencia en el año 1997 y comienza a crecer en el 2001, alcanzando un máximo en el 2003 y manteniéndose estable hasta el inicio de la crisis: una evolución prácticamente idéntica a la del gasto en subvenciones retardado en tres años, ya finalizado el período de cobro de las subvenciones. La ley 45/2002 es de fecha 12 de diciembre, por lo que si tuvo un impacto real importante sobre la tasa de despido debería comenzar a observarse en el año 2003. Con estos datos, difícilmente se puede asociar la aplicación de esta ley con la evolución de la tasa de despido.
Gráfico 2: Tasas de despido asalariados indefinidos del sector privado en el año t y gastos en incentivos al empleo sobre el PIB en el año t-3 (1989-2009)
Fuente: OCDE, EPA y Anuario y Boletín de Estadísticas Laborales (MTIN)
En nuestra opinión (la de los 100, ver el manifiesto y el eBook, que explica nuestra visión con claridad y la fundamenta; y de forma sencilla, concisa y al grano en este diálogo online de Sara de la Rica, una de las promotoras del manifiesto), es fundamental dejar de lado todas estas subvenciones y segmentaciones y atacar el problema de raíz.
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Florentino, Luís, excelente artículo (también de el ayer de Luís). Dos preguntas muy concretas: la introducción del nuevo contrato que proponéis… ¿serviría, por sí sola, como estímulo para la creación de puestos de trabajo o más bien sería un mecanismo adecuado para ir reduciendo la segmentación de nuestro mercado de trabajo cuando la economía vuelva a generar empleo?; en un país en el que la máxima aspiración de muchos trabajadores es ser funcionarios o tener un “empleo estable”, la introducción del nuevo contrato ¿podría provocar un deterioro de las expectativas de muchos desempleados, ocupados temporales, mileuristas… etc… que deprimiese aún más nuestra demanda en el corto plazo?. Muchos de mis alumnos (de Economía y Sociología) en la facultad aún no aceptan que ellos no vayan a poder aspirar a la estabilidad laboral de la que disfrutaron (y disfrutan, en muchos casos) sus padres, e interpretan cualquier recorte de sus “expectivas laborales de estabilidad” como una “situación peor” que, lógicamente, les llevaría a adoptar estrategias de demanda más conservadoras en el corto plazo
Muchas gracias por el post
Hola Juan: el efecto directo que se puede esperar de este nuevo tipo de contrato es que desaparezca la dualidad entre fijos y temporales. Al no tener efecto retroactivos, se necesitará de una etapa transitoria para su total implantación entre todos los asalariados. José Ignacio García-Pérez estima en el Capítulo 6 el ebook que al cabo de 10 años, al menos un 60% se beneficiaría de este tipo de contrato. Particularmente, creo que es una estimación a la baja, muy prudente.
Los efectos indirectos que pueda llegar a tener son los derivados de una estabilidad en el empleo (por ejemplo, una mayor formación) y la necesaria consideración por parte de los sindicatos de nuevos colectivos con preferencias menos acusadas por la elevación de los salarios a costa de otras condiciones laborales o, simplemente, un menor empleo. En cualquier caso, no olvides que no es la única medida incluida en la Propuesta, todas ellas podrían tener un efecto positivo sobre el empleo, aunque no siempre a corto plazo. El hecho es que el cambio de modelo productivo necesitará su tiempo y sin una reforma laboral integral como la que proponemos, dudo que este cambio sea posible.
Por otra parte, preguntale a tus alumnos si prefieren ir acumulando derechos de protección al empleo desde que salgan de la facultad o empezar a sumar a partir de los 35 una mayor indemnización por año de antigüedad. Tal como muestra José Ignacio, sus niveles de protección saldrían ganando considerablemente con el contrato único que proponemos. De hecho, serían ellos los principales beneficiarios.
El problema de España ilustrado en un simple gráfico:
http://krugman.blogs.nytimes.com/2010/02/06/spains-problem-illustrated/
M
El paradigma de Kuhn y la Economía.
Algo no va bien y no hablo de la situación económica…¿Qué hay de malo en pensar diferentes soluciones para un mismo problema?
Resulta sorpréndete que un país donde somos/sois 4 gatos los que os dedicáis a la economía laboral parece que para que unos “triunfen” otros deben “salir”, como si estuviéramos dentro de otro contexto.
No se de qué imperio forman parte Carlos García Serrano y Miguel Ángel Malo o el propio Florentino Felgueroso, pero me temo que no da para luchas fraticidas.
Los 100 + los 700 , a mi no me suena que haya tanta gente que conozca de forma fundamentada la situación institucional y económica del mercado de trabajo en España.
Y eso que yo hay académicos con JCRs a la que no he encontrado en ninguna de las listas.
Pero quizás, es que de tanto vivir unos de espaldas a los otros, me he perdido el florecimiento de un área de investigación que yo creía con pocos adeptos.
Perdonad, evidentemente, en el segundo párrafo quería decir (artículo 2)
De dónde venimos y a dónde queremos ir. Los economistas solemos ser muy malos midiendo efectos colaterales.
Insito, y cada cual es muy libre , mejor el debate académico constructivo, aunque menos impactante y dejar “las luchas” para otros contextos. Los periodistas y la prensa buscan dar información pero nos nos olvidemos que venden “titulares”.
Y ya que hablamos de experiencias en otros países, me permito traer a colación el caso italiano. Algunos de los firmantes de los 100 son asiduos de http://www.lavoce.info/ y deberían saber lo que pasa cuando se dispara con pólvora del Rey.
Y vaya por delante mi respeto a los firmantes y a lavoce.
Lo peor que puede pasar ahora es que existan peleas y ajustes de cuentas. Os recomiendo leer el artículo que puublica Vicenç Navarro en la página http://www.el plural.com. Él autor se explaya a gusto criticando a Luis Garicano.
Como es natural, se puede disentir de las opiniones de otro, pero al leer el artículo parece que exista un ajuste de cuentas y eso no es conveniente para la situación en la que estamos. Se está llegando a un punto en el cual, con tal de criticar y contradecir al “contrario”, se olvida lo que se estudió en los manuales de primero.
Así que lo mejor es repasar el Lipsey y otros manuales para sentar ciertas bases de la discusión.
Ludwig y PacoPerez,
de acuerdo totalmente, no bajemos a los ajustes de cuentas y los ataques personales. Mantengamos el blog como un oasis de argumento razonado, claro, y al grano. Y si hay desacuerdos sobre el fondo, bienvenidos, y con evidencia y logica los debatimos. Pero no entremos en juicios de intenciones y ataques personales.
Muchas gracias por ayudarnos a mantener el tono del debate. Prometemos los editores hacer lo posible por hacer nuestra parte en ello.
Un saludo cordial-Luis
Quiero aclarar que, aunque pueda inducir a error, PacoPerez sólo es un pseudónimo.
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