En El País de los Negocios de este domingo, habréis podido leer una serie de artículos sobre reforma laboral. El primero y el tercero son resúmenes del ebook sobre la “Propuesta para Reactivación Laboral en España”, el segundo y el cuarto son de promotores y firmantes del “Manifiesto de los 700”. En el último, nos acusan, citando a Sherlock Holmes, de “diseñar teorías antes de tener datos” y “torcer los hechos para acomodar las teorías, en vez de acomodar las teorías a los hechos”. ¿En qué basan esta acusación? En que consideran que no hemos tenido en cuenta un par de datos básicos que demuestran, según ellos, que no es caro despedir en España. Éste ha pasado a ser el argumento principal de la parte orgánica (véase también El País del 30 de noviembre), merece la pena dedicarle un post, a ver si zanjamos el tema de una vez.
Se apoyan en dos pistas:
- Primera pista, que se han contratado muchos millones de personas con contratos indefinidos (articulo 4) y se han despedido otros tantos, tanto en este momento de crisis como en la época de bonanza (articulo 2 y 4).
- Segunda pista que nuestras empresas gastan muy poco en despidos: 1.15% del coste laboral total bruto en 2008 (artículo 2)
Concluyen de estas pistas que (1) En España, no resulta caro despedir a los trabajadores indefinidos y (2) La causa del aumento masivo del número de despidos fue la aprobación de Ley 45/2002 “que facilitó el despido sin causa y abarató de forma muy considerable el coste efectivo del despido en España” (artículo “2” y 4)
Pues bien. En mi opinión, interpretan mal los datos.
La segunda pista debería caer por si misma. Primero, por efecto composición, el coste de despido nulo o simbólico de los trabajadores temporales rebaja sustancialmente el coste de ajuste de las empresas. Segundo, aunque todos los despidos fueran de indefinidos, unos bajos gastos en indemnizaciones también pueden ser un indicador de que los costes de despido son altos: al sobre-proteger a los trabajadores de más antigüedad, los despidos se concentran aún más a los trabajadores recién entrados en la empresas. Si despedir a alguien costara 1m de euros, no se despediría a nadie (tampoco se contrataría) y el coste sería reducido. En consecuencia, si en lugar de despedir a los que sólo lleven dos años despidiéramos a los que llevan veinte, algo ahorraríamos en salario, pero el gasto en despido se multiplicaría por más 10, dado que además, estos últimos, tienen contratos con indemnizaciones por año de servicio mayores que los primeros. El siguiente gráfico que muestra los efectos de la crisis sobre el empleo por edades es bastante ilustrativo de la desigualdad en los niveles de protección y de la aplicación de regla del Last in First Out en España y en algunos países de nuestro entorno.
Gráfico 1: Proporción de personas que han perdido su empleo como resultado de la crisis económica para cada grupo de edad (hasta mayo/junio de 2009, población de 16-64 años)
Fuente: Eurobarómetro (mayo/junio 2009) (Dolado, Felgueroso & Jansen)
En cuanto a la primera pista, nada apunta a que el aumento del flujo de creación y destrucción de empleo indefinido se deba a un supuesto abaratamiento “considerable” de los costes de despido como consecuencia de la Ley 45/2002.
El número de contratos indefinidos firmados anualmente se multiplicó por 6 entre el año 1996 y el máximo alcanzado en 2007. Este aumento coincide con la reforma del año 1997, en el que se introdujeron los contratos indefinidos de fomento del empleo (los de 33 días de indemnización por año de servicio) y, sobre todo, con la que se inició un período ya largo de programas de incentivos a la contratación indefinida. El gasto en subvenciones al empleo (bonificación a la Seguridad Social, pero también subvenciones directas regionales) pasó del 0,08%del PIB en 1996 hasta llegar al 0,32% en el 2007. Sólo para el 2010, entre los gastos previstos del Servicio Público de Empleo Estatal, las bonificaciones a para fomentar el “empleo estable” se llevan unos 2.800 millones de euros (el doble que para la formación a empleados).
José Ignacio García Pérez resume muy bien la evidencia disponible sobre los efectos de estas subvenciones: (1) ningún efecto significativo sobre la estabilidad en el empleo de sus beneficiarios; (2) mayores tasas de despido que los indefinidos bonificados con similares características: “este tipo de política ha aumentado la rotación de los trabajadores indefinidos”. Una explicación probable es que este aumento de los flujos de creación y destrucción de empleo indefinido se asocie con un emparejamiento erróneo trabajador empresa que se rompa al finalizar la subvención o simplemente que las subvenciones conllevan una gran pérdida de eficiencia, ya que se gastan en trabajos temporales encubiertos bajo la piel de un contrato indefinido de corta duración.
En línea con esta evidencia, el Gráfico 2 también parece mostrar que puede existir una relación directa entre los despidos de indefinidos y la finalización de los períodos de cobro de las subvenciones. Se presenta la evolución de la tasa de despido de los asalariados indefinidos y el porcentaje de gasto en subvenciones al empleo sobre el PIB que se produjo tres años antes (las subvenciones tenían por lo general una duración de dos años, hasta la reforma del 2006 en la que pasaron a ser de cuatro años de duración).
La tasa de despidos cambia de tendencia en el año 1997 y comienza a crecer en el 2001, alcanzando un máximo en el 2003 y manteniéndose estable hasta el inicio de la crisis: una evolución prácticamente idéntica a la del gasto en subvenciones retardado en tres años, ya finalizado el período de cobro de las subvenciones. La ley 45/2002 es de fecha 12 de diciembre, por lo que si tuvo un impacto real importante sobre la tasa de despido debería comenzar a observarse en el año 2003. Con estos datos, difícilmente se puede asociar la aplicación de esta ley con la evolución de la tasa de despido.
Gráfico 2: Tasas de despido asalariados indefinidos del sector privado en el año t y gastos en incentivos al empleo sobre el PIB en el año t-3 (1989-2009)
Fuente: OCDE, EPA y Anuario y Boletín de Estadísticas Laborales (MTIN)
En nuestra opinión (la de los 100, ver el manifiesto y el eBook, que explica nuestra visión con claridad y la fundamenta; y de forma sencilla, concisa y al grano en este diálogo online de Sara de la Rica, una de las promotoras del manifiesto), es fundamental dejar de lado todas estas subvenciones y segmentaciones y atacar el problema de raíz.
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